Se han preguntado alguna vez: ¿por qué tomamos fotografías? ¿Qué es lo positivo de una fotografía? Podríamos decir que la respuesta es obvia: para guardar recuerdos. Independientemente de si lo hacemos por moda (razón por la cual seguramente muchos lo hacen), o por realmente atesorar esos extractos de nuestra realidad que queremos que perduren, la fotografía siempre ha sido y será un aspecto positivo para todos.
¿Por qué las fotografías son un aspecto positivo?
La definición de la palabra “positivo” abarca muchas variantes, de acuerdo a su contexto. Positivo es algo afirmativo, inequívoco, bueno o útil. También se refiere a una persona optimista, con carácter constructivo hacia los demás. ¡Ah! Y no olvidemos que en matemáticas un número es positivo cuando resulta mayor a cero (0). Aquí, nos vamos a referir a la fotografía como algo positivo para nosotros, porque es útil y constructivo; porque evoca momentos (unos buenos y otros no tan buenos) históricos, mundiales, familiares y personales; porque la fotografía es realidad, viva y eficaz.
Las fotografías, ¿una necesidad?
La fotografía es tan heterogénea como las personas que las toman, ya sea como medio, pasatiempo o profesión. En cualquier caso, pareciera que, unos más que otros, necesitaran tomar fotos en cualquier momento y en cualquier lugar. Las fotografías muestran quiénes somos: imágenes formales como la foto del pasaporte o la identificación, otras tan solo para mostrar un nuevo look a nuestros amigos. Queremos fotografías parar algunos momentos, sabemos que son fugaces y por eso queremos capturarlos. También hacemos fotografías por amor, por arte, para expresar emociones, sentimientos, para transmitir noticias, dejar plasmada la historia. También para aumentar nuestra confianza (lee nuestro artículo ¿Cómo puede una fotografía profesional aumentar la confianza en ti?
Ahora nos permitimos tomar fotografías sobre la marcha, salimos de viaje y no podemos imaginar dejar la cámara (o el celular) en casa, es el elemento que permite describir nuestras aventuras.
Hoy en día, tratamos de capturar cada momento. Según el doctor Jan Von Brevern, profesor adjunto de historia del arte en la Universidad de Siegen (Alemania), cada año se toman más de un billón de fotos en todo el mundo. ¿Por qué? La fotografía es un fenómeno social importante que ha crecido rápidamente con la fotografía digital y la llegada de los teléfonos inteligentes. El uso posterior de las imágenes y los “rituales” sociales que lo acompañan, juegan un papel importante. Sentarte a mirar decenas o cientos de fotos con tus familiares, amigos o conocidos; luego decidir cuáles fotografías guardar, borrar, enmarcar, compartir, editar, evaluar o exhibir. No importa cuántas fotos tomes al día, habrá tantos buenos recuerdos como tiempo para verlas.
¿Qué es lo que hace que las fotografías sean tan impresionantes, que de repente pueden desencadenar los sentimientos más diversos?
Y es en esos momentos en que nos damos cuenta que las fotografías tienen poder sobre nosotros. Incluso, si las palabras tienen un efecto, las imágenes tienen una ventaja decisiva sobre ellas. Después de todo, actúan más directamente sobre la conciencia. El proceso cognitivo es más rápido, aún, que cuando leemos.
Leer texto nos cansa, pues el cerebro forma palabras a partir de letras y oraciones a partir de palabras. Es sencillo y agradable comprender símbolos e imágenes. Las fotografías hablan un idioma universal que no tenemos que descifrar y traducir laboriosamente. Vemos una imagen e inmediatamente entendemos lo que dice. Los estímulos visuales juegan un papel central en nuestra memoria y en el almacenamiento de experiencias, recuerdos e información. Por lo tanto, percibimos cada imagen de forma individual y subjetiva.
Las fotografías tienen poder
El poder de las imágenes se comprende mejor examinando nuestros propios recuerdos. De hecho, siempre hay imágenes diferentes que configuran de manera decisiva lo que recordamos. Por ejemplo, si miramos fotografías de hechos históricos mundiales, inmediatamente viene a nuestra memoria el relato detrás de la imagen. Una foto del 9/11 nos lleva a pensar en lo que hacíamos en el momento en que nos enteramos; o el hombre que pisó la luna también nos hace pensar en lo importante del acontecimiento. Tales fotografías altamente simbólicas dan forma a nuestra memoria. Pero también es notable que estas imágenes individuales, a menudo, dan forma a nuestra memoria, mucho más que el contexto realmente complejo de un contexto histórico.
Una buena imagen despierta interés, crea emoción y envía un mensaje. Nos habla y evoca emociones, muy directamente. Las fotografías son poderosas en la comunicación y, definitivamente, más poderosas que la palabra.
Captura momentos y congela el tiempo
Si vamos a hablar de lo positivo que es la fotografía, debemos hablar de lo que evocan los recuerdos. Aunque la puesta de sol se repite todos los días, nunca es la misma. De igual forma, nuestros seres queridos no lucirán exactamente como lo hacían en el momento que acabamos de fotografiar. La vida es efímera, nada sucede dos veces, todo pasa, y la fotografía nos permite capturar al menos una parte del día de forma permanente e inmutable.
Definitivamente deberíamos usar el poder de la fotografía para despertar emociones, desencadenar sentimientos y contar historias. ¿Por qué no contratar a un fotógrafo profesional para que nos tome hermosas fotos que admiraremos en los años venideros? Solo los fotógrafos profesionales, para quienes la fotografía es su vida, tienen el equipo fotográfico que, a menudo, es un sueño lejano para la mayoría de las personas.
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